Proyecto de producción textual

A nuestra distancia

 

 

Muchas veces creímos que el tiempo pasaba lento, disfrutábamos tanto aquellos momentos donde éramos muy felices con nuestros familiares, amigos y esos seres que con su cariño nos llenaban el alma. Jamás tuvimos el pensamiento de que todo se acabaría, en muchos aspectos que no conocíamos ni sabíamos de su existencia pero cuando sucede, es tan fuerte que te rompe todo los sentimientos posibles y es donde empiezan aquellas inseguridades en donde no sabes si no fuiste lo suficientemente o te faltó un poco más para no ser reemplazado.

Las personas se alejan, a veces sin querer o por razones que no se pueden remover, ni está en sus planes dejarnos, dejar todo aquello que compartimos como nuestros juegos favoritos, las charlas largas y hasta tardes horas de la noche, pero en fin, se van,  al igual como los que se van teniendo presente que harán un gran daño en nosotros cuando necesitemos de su presencia o recibir de su cariño y nos dejan como si no valiéramos nada.

Recuerdo que fue el día que más llore, mis lágrimas fluían como lluvia en invierno. Ese día jamás pensé en que pasaría algo así y que afectaría a la gran mayoría de mis familiares, incluyéndome. Nunca había sentido tal sentimiento de dolor en ninguna ocasión, ni las veces que me quitaban mi juguete favorito en forma de castigo, o cuando me prohibían jugar con mis amigos. Todo esto sucedió una mañana, desperté, hice la rutina diaria. Cuando mi papá sirvió nuestro desayuno, lo sentí algo extraño con una manera distinta a lo acostumbrado, creo que no encontró como decírmelo, pues tan solo tenía nueve años y jamás había pasado por una situación semejante a aquella.

Aún recuerdo que era una persona divertida, no porque contará chistes graciosos, sino su manera de expresarse nos divertía, siempre que nuestra mamá nos llevaba a su casa para visitarlo nos recibía de una buena manera, aunque muchas veces su actitud transmitía lo contrario, pues cualquiera que lo mirara sin conocerlo, pensaría que era una persona amargada. Su rostro a veces atemorizaba por qué la vejez se lo estaba llevando y su manera de expresarse lo describía todo, las terapias y  medicamentos era lo que más lo mataba y no sus terribles dolores, aunque ya se le hacía costumbre.

 

Cuando íbamos por las mañanas el ya estaba despierto y muchas veces lo encontrábamos tomando un café, con una mirada despejada como si estuviera analizando cada una de las cosas que se sucedían a su alrededor, también decía frases que no entendía por mi corta edad y el las asemejaba como sus mejores anécdotas por contar, nos entretenía divirtiéndonos y enseñándonos sobre la vida y muchas veces a saber comportarse con los demás.

Siempre lo admire pues me asombraba con sus increíbles historias casi de fantasía, pero más inclinado a su realidad. Conocerlo me hizo pensar en lo mucho que se puede querer a alguien en tan solo días, meses o quizá tan solo minutos. Yo también podía sentir su cariño hacia mí, aunque no entendía su extraña manera de pensar, no la había conocido muy bien, solo pude saber lo que él nos dejaba conocer.

Juro que si alguien me fuera hablado de lo que quizás pasaría, no quise haber querido ni conocerlo, sabiendo que en algún momento lo extrañaría, pero aprendí de él y eso hace parte de nuestras vidas. Conocí a tal hombre que con su mirada transmitía experiencia.

Esto fue como abrir un libro, que al principio resulta increíble pero al desarrollar su historia nos decepciona, no por que quiera hacerlo, solo por qué algunas veces es como si todo estuviera preparado y así transcurre, aunque este libro puede ser llamativo, puede dejarnos un espacio en donde algo nos hará falta al terminar todo lo que tenía para ofrecernos y a pesar de eso no quisiéramos olvidar.

Es significativo la importancia que tienen aquellas personas en nuestras vidas y como logran dar aspectos diferentes en nuestra personalidad, cuando alguna persona muy cercana a nosotros tiene que irse por alguna circunstancia.

Vivimos engañados cuando en nuestra mente esta que esa persona tan que queremos tanto nunca se va ir y que siempre va estar ahí para lo que necesitemos y es que en realidad  en algún momento o por alguna razón conocemos a personas increíbles que al principio nos hacen creer que aquello siempre existirá esa compañía que ciertas veces necesitamos.

Aunque el tiempo o la distancia nos impidan compartir momentos agradables los recordaremos como algo que permaneció en nosotros.

Por el contrario tantas veces nos equivocamos y simplemente hay una excusa por la cual se van o en pocas palabras te traicionan, de cualquier manera buscan la manera de dejarte y al poco tiempo nos damos cuenta que ya encontraron a alguien más, alguien en donde se sienten mejor y llegan a ser más estables que en cualquier otro momento en nuestra compañía.

Es parte de la vida entender que no todas las personas se quedaran disfrutando a nuestro lado los mejores momentos y sin querer nos llegaran sus recuerdos, pero siempre tendremos en cuenta que debemos aprender de cada quien, lo bueno y aun así lo malo, lo que nos enseñaron y todo las experiencias estarán en nuestra memoria como un regalo que obtenemos de cada quien.